sábado, 29 de abril de 2017

Las mentes no cicatrizan, no pueden olvidar ni quieren, cargan con todo, se pudren, mueren.
Mueren las mentes.
Lo recuerdo porque me ha pasado.
O era sueño.
Paseaba. Hay quien me vio cruzar.
Solo eran sombras.

Y había un parque con niños, unas cuerdas, una tiza en el suelo, un columpio. Lo sé porque estaba allí. Yo era ellos. Y les di la mano y a uno le escribí.
Solo eran palabras.

Y ahora el oasis es arena, el parque de otros y la juventud grieta, los renglones, torcidos, la casa pesa y la lluvia arrecia, el techo cede y la luz frontal y ciega prevalece.


Después de existir en el núcleo,
ya nadie espera su vuelta.