Las mentes no cicatrizan, no pueden olvidar ni quieren, cargan con todo, se pudren, mueren.
Mueren las mentes.
Lo recuerdo porque me ha pasado.
O era sueño.
Paseaba. Hay quien me vio cruzar.
Solo eran sombras.
Y había un parque con niños, unas cuerdas, una tiza en el suelo, un columpio. Lo sé porque estaba allí. Yo era ellos. Y les di la mano y a uno le escribí.
Solo eran palabras.
Y ahora el oasis es arena, el parque de otros y la juventud grieta, los renglones, torcidos, la casa pesa y la lluvia arrecia, el techo cede y la luz frontal y ciega prevalece.
Después de existir en el núcleo,
ya nadie espera su vuelta.
"Si quieres enemigos ya los tienes, pero si socios buscas... ¿cuándo vienes a repartir conmigo la poesía?"
sábado, 29 de abril de 2017
martes, 6 de diciembre de 2016
Portas la letra, moldeas la música, la acompañas y vuelves a hacerla poesía. También borras los truenos, la tormenta, (ahora ya hace Sol) de pronto no te das cuenta y dudas, pero al final la luz es más potente que el túnel y salimos ilesos. Hay canciones de sobra con nosotros, tú y yo, nosotros, canciones que te nombran sin quererlo, que te buscan entre mis escombros, entre ruinas que ahora resucitan y se erigen en los puentes que no hemos saltado, en los rincones de Madrid que aún no, pero sí.
Y que yo ya te había escrito aunque no lo supiéramos.
Porque antes ya estabas aunque no pudiera verte.
Porque mis brazos, que no son creyentes, estaban esperando a convertirse.
Te están esperando. Te estaba esperando.
Y que yo ya te había escrito aunque no lo supiéramos.
Porque antes ya estabas aunque no pudiera verte.
Porque mis brazos, que no son creyentes, estaban esperando a convertirse.
Te están esperando. Te estaba esperando.
domingo, 28 de agosto de 2016
Por los canales sinuosos de las madrugadas se asoman mil ventiscas, desmayos violetas, ahogo, viernes de miseria
y lámparas de araña.
El caos en bucle es mi forma de orden.
Vomito esgrima.
La eterna pelea de florines entre la pluma
y el filo de la navaja.
Esta noche pienso en todo lo que (te) escribo.
Mañana no me acuerdo.
Siempre preferí la mirada del demente, asesina y vital, que el cuerdo, satisfecho y mortal.
Mi Dios quiso abrazar vuestra mentira. Jugar a ser normal.
Todos menos yo. Todos contra mí.
Pero yo pienso. Y enloquezco.
Las góndolas dan media vuelta,
se cansaron de esperar.
Hace frío y no me arropas.
No saben nada, nadie lo entiende.
Y nadie lo quiere entender.
y lámparas de araña.
El caos en bucle es mi forma de orden.
Vomito esgrima.
La eterna pelea de florines entre la pluma
y el filo de la navaja.
Esta noche pienso en todo lo que (te) escribo.
Mañana no me acuerdo.
Siempre preferí la mirada del demente, asesina y vital, que el cuerdo, satisfecho y mortal.
Mi Dios quiso abrazar vuestra mentira. Jugar a ser normal.
Todos menos yo. Todos contra mí.
Pero yo pienso. Y enloquezco.
Las góndolas dan media vuelta,
se cansaron de esperar.
Hace frío y no me arropas.
No saben nada, nadie lo entiende.
Y nadie lo quiere entender.
domingo, 17 de julio de 2016
Te has cruzado en medio del combate
y me has herido las entrañas,
la infantería acorazada
ha hecho sonar los timbales.
Y en los atardeceres,
muere el Sol en tus pestañas
buscando tiempos mejores.
Mientras, en la batalla
motín del regimiento,
jamás habían visto un
Ángel en el infierno.
Los soldados claman tregua
atrincherados en sus piernas,
no zarpa en puerto el brunete
por si te quedas en tierra.
El centinela, sigiloso, te vigila,
grita el capitán, aplauden los civiles,
el coronel no tiene quien le escriba,
desde que te entregaste al enemigo
enlutan de licor las avenidas.
y me has herido las entrañas,
la infantería acorazada
ha hecho sonar los timbales.
Y en los atardeceres,
muere el Sol en tus pestañas
buscando tiempos mejores.
Mientras, en la batalla
motín del regimiento,
jamás habían visto un
Ángel en el infierno.
Los soldados claman tregua
atrincherados en sus piernas,
no zarpa en puerto el brunete
por si te quedas en tierra.
El centinela, sigiloso, te vigila,
grita el capitán, aplauden los civiles,
el coronel no tiene quien le escriba,
desde que te entregaste al enemigo
enlutan de licor las avenidas.
domingo, 12 de junio de 2016
Quiero cambiarlo todo.
La niña de las mariposas ha crecido,
pero sigue siendo la misma.
Sigue siendo ella.
¿Es que acaso no se da cuenta?
Correr hacia la luz es mirarte a los ojos. Ahora se sienta a mi lado,
y vuelvo a tener tres años
y la muerte no existe, soy eterno.
Me pellizco, es pasado.
La tengo delante, la quiero, la he perdido. Puro laísmo ilustrado.
Su camino está lleno de puentes destrozados.
Quiero decirla que todo irá bien, pero agacho la cabeza.
Mi mundo no es ejemplo para nadie.
Te has ido y ya no volverá jamás la calma.
Quiero cambiarlo todo porque es mentira, sin sentido, inconexo.
¿Merece la pena todo esto?
La niña de las mariposas ha crecido,
pero sigue siendo la misma.
Sigue siendo ella.
¿Es que acaso no se da cuenta?
Correr hacia la luz es mirarte a los ojos. Ahora se sienta a mi lado,
y vuelvo a tener tres años
y la muerte no existe, soy eterno.
Me pellizco, es pasado.
La tengo delante, la quiero, la he perdido. Puro laísmo ilustrado.
Su camino está lleno de puentes destrozados.
Quiero decirla que todo irá bien, pero agacho la cabeza.
Mi mundo no es ejemplo para nadie.
Te has ido y ya no volverá jamás la calma.
Quiero cambiarlo todo porque es mentira, sin sentido, inconexo.
¿Merece la pena todo esto?
lunes, 21 de marzo de 2016
En el día mundial de la poesía
me ha llamado el norte para despegarnos.
Y en el puerto, no engaña la primavera,
nos recibe con nieves y advierte,
pronto los copos serán lágrimas.
Pocas nubes veo para igualar nuestra tormenta.
pronto los copos serán lágrimas.
Pocas nubes veo para igualar nuestra tormenta.
Los cerezos de Neruda aún se esconden en tus miedos.
Las vías carcomen la tarde, que se aleja,
un día fuimos frontera,
como Albania y Grecia.
un día fuimos frontera,
como Albania y Grecia.
En el día mundial de la poesía,
me sobran horas de viaje para decir
que ya no sé quién eres,
que ahora transmites frío
que no hay problema,
apareces en todos los libros
como la princesa triste de Darío.
que ya no sé quién eres,
que ahora transmites frío
que no hay problema,
apareces en todos los libros
como la princesa triste de Darío.
lunes, 19 de octubre de 2015
Llegaste de puntillas,
como los padres en la noche de Reyes
y tan puntual como siempre,
para desincronizarme todos los relojes.
Yo, nervioso igual que el niño y los regalos,
te invité a entrar en bata y zapatillas,
como si en las cosas de Troya y romA
del revés el enemigo no te matara
por dentro.
De pronto, las hojas marchitas
de los cuadros florecieron a tu paso,
los espejos por fín sonreían y yo,
cegado de mirarte,
me hice grande entre gigantes y acabé
rendido en tus (a)brazos.
Y cuando abrí los ojos,
los muebles respiraban de otras ropas,
y los vientos me despeinaban
las mantas de verano,
y las puertas con cerrojo
me llamaban la atención.
Dejaste mi casa echa un desastre. Mi vida.
Te quedaste,
pero sólo hasta la hora de la guerra.
Porque cuando quise que te fueras,
ya eras yo.
Nosotros.
Para siempre
como los padres en la noche de Reyes
y tan puntual como siempre,
para desincronizarme todos los relojes.
Yo, nervioso igual que el niño y los regalos,
te invité a entrar en bata y zapatillas,
como si en las cosas de Troya y romA
del revés el enemigo no te matara
por dentro.
De pronto, las hojas marchitas
de los cuadros florecieron a tu paso,
los espejos por fín sonreían y yo,
cegado de mirarte,
me hice grande entre gigantes y acabé
rendido en tus (a)brazos.
Y cuando abrí los ojos,
los muebles respiraban de otras ropas,
y los vientos me despeinaban
las mantas de verano,
y las puertas con cerrojo
me llamaban la atención.
Dejaste mi casa echa un desastre. Mi vida.
Te quedaste,
pero sólo hasta la hora de la guerra.
Porque cuando quise que te fueras,
ya eras yo.
Nosotros.
Para siempre
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