lunes, 19 de octubre de 2015

Llegaste de puntillas,
como los padres en la noche de Reyes
y tan puntual como siempre,
para desincronizarme todos los relojes.

Yo, nervioso igual que el niño y los regalos,
te invité a entrar en bata y zapatillas,
como si en las cosas de Troya y romA
del revés el enemigo no te matara
por dentro.

De pronto, las hojas marchitas
de los cuadros florecieron a tu paso,
los espejos por fín sonreían y yo,
cegado de mirarte,
me hice grande entre gigantes y acabé
rendido en tus (a)brazos.

Y cuando abrí los ojos,
los muebles respiraban de otras ropas,
y los vientos me despeinaban
las mantas de verano,
y las puertas con cerrojo
me llamaban la atención.

Dejaste mi casa echa un desastre. Mi vida.

Te quedaste,
pero sólo hasta la hora de la guerra.

Porque cuando quise que te fueras,
ya eras yo.

Nosotros.

Para siempre

lunes, 28 de septiembre de 2015

Todos los poemas tienen sus historias.
Los míos eran las nuestras,
mi complicidad con las uñas
y con los techos que conocían
todos mis tropiezos.

Los girasoles crecen con el Sol,
y mis rayajos en el folio con la Luna.
Cada noche te dibujo a pies juntillas,
será por todas las que perdimos (perdiste)
con las pieles equivocadas
mientras servidor te esculpía
un par de versos cada rato,
haciendo amigos entre los fantasmas
de mi habitación.

Algún día te contaré como sin hacer nada
tuviste la culpa de todo.

Algún día.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Como decírtelo

Espero un mensaje que no llega,
me muerdo las uñas.
Me agarro a un clavo ardiendo,
le recorto el tiempo a los relojes,
duermo aferrado a la esperanza
y por último,
la pierdo,
porque no llegas.

Iluso como siempre,
te imagino y te sueño en todos los rincones del mundo conocido,
y también en la Luna,
conmigo.
A veces recuerdo las bromas
que sólo a tí te hacían gracia.

Y echo un trago al agua (la tengo al cuello)
y miro otra vez el reloj.
Y busco adjetivos que den alguna respuesta
a mis delirios,
en vano.
Y ahora te ríes de otros chistes,
te haces fotos, miras a otros ojos,
llenas Madrid con tu sonrisa,
y no es de mi mano.

Como decírtelo.

Se ha instalado el pretérito cuando te cito,
como el futbolista retirado
o las batallas del anciano.

Que aprenda otro a vivir con ello.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Luto

Y aquí me ves, de luto
sin haberse muerto nadie.
Excepto yo cuando me muero, por tí.

Porque luto es cuando no ve la manera
de pensar en otra cosa,
y rompe las hojas de los meses
que han pasado sin las charlas
y las risas,
antes diarias.

Luto es (y será) donde el máximo rincón donde coinciden es el mundo,
y ni tan siquiera las fiestas,
los amigos y los viajes
pueden con el negro del vestido,
en otro tiempo rojo y lleno de vida.

Luto es sonreír, sin más,
y aunque parezca antítesis,
en los tres ratos al año que se cruzan,
siendo antaño esa sonrisa sólo comienzo.

Luto es, al fin y al cabo,
mirar para otro lado.
Ser desconocidos.

                Indiferentes.

                           Amnésicos.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Por los siglos de los siglos

Tachones que piden clemencia,
miedo en el rostro.
Folios vacíos, verbos excelsos,
ríos revueltos, negros. Y olvidos.

Ventanas enfrentadas,
miradas miopes que te buscan
en las repletas playas de agosto.

Luz de artificio a mediodías,
Reyes Magos, ratones Pérez,
los unicornios, nuestra historia...
y demás mentiras.

Desfiladeros congostos,
montañas de besos prescritos
piden oxígeno a gritos,

gracias a ti cogen polvo
por los siglos de los siglos.